Capacitación en democratización familiar

para la prevención de la violencia de género.

Beatriz Elba Schmukler,

Coordinadora general

 

Justificación

 

Una de las mayores preocupaciones de la política de erradicación de violencia de género a nivel internacional es el hecho de no haber podido impedir la constante reproducción e, inclusive el aumento de los niveles de violencia de género, particularmente la que se manifiesta en la pareja y en las familias. Si bien la violencia del crimen organizado y la violencia trasnacional son factores cruciales a contemplar en la reproducción de la violencia de género, la violencia privada, en el seno de las parejas y las familias merece un tratamiento especial a través una política de prevención centrada en la transformación de la cultura de género de la población, trabajando hacia una intervención precoz, con poblaciones en riesgo.

 

“La violencia contra las mujeres es un problema de salud mundial de proporciones epidémicas”, señaló la doctora Margaret Chan, directora de la OMS. A nivel mundial, el 38% de todas las mujeres asesinadas fueron asesinadas por sus parejas, y el 42% de las mujeres que han experimentado violencia física o sexual a manos de su pareja resultaron lesionadas. De acuerdo a un informe de ONU MUJERES, se sostiene que en el mundo, el 70% de las mujeres han sufrido violencia física o sexual en algún momento de sus vidas por parte de una pareja íntima, (OMS , 2013, ONU MUJERES, 2013) [1]

El repertorio de políticas para erradicar la violencia de género adoptado en América Latina y el Caribe, han estado orientadas a promover la denuncia de las mujeres y a la sanción de los responsables y, a la atención de las consecuencias sobre la víctima que ya ha efectuado la denuncia judicial o policial. Actúan cuando la situación de violencia ya ha llegado a niveles extremos, donde las mujeres que la sufren tienen grandes costos personales para su rehabilitación. La mayoría de las mujeres que denuncian ya han sufrido maltratos psicológicos o físicos entre cinco a treinta años de sus vidas. En ese período la confianza en sí mismas se ha deteriorado y su capacidad de rehabilitación es dudosa por su baja autoestima y por los bajos recursos que han desarrollado en años de deterioro de su equilibrio emocional y físico a causa de la violencia sufrida.

 

Objetivo general

El objetivo general de la capacitación en democratización familiar es promover una intervención precoz para que las mujeres puedan detectar tempranamente los abusos que sufren, conocer sus derechos y aprender a manejar herramientas personales con las que puedan detenerlos, modificarlos, o alejarse a tiempo ellas y sus hijos e hijas. La idea de la prevención pasa por el reconocimiento temprano del malestar, por conocer las propias ideas y representaciones de género que justifican los abusos y por conocer y practicar nuevos caminos para vivir una vida digna: la puesta de límites, el reconocimiento de sus deseos y derechos, conocer las redes institucionales y personales a las que puedan acceder para pedir apoyo o acogida para ellas y sus hijos e hijas y, por último, practicar maneras de adquirir nuevos recursos materiales y emocionales.

 

Uno de los temas centrales de trabajo con las mujeres es el tema de la dependencia afectiva de maridos violentos. Habitualmente las mujeres que viven violencia con un hombre, ven la violencia solamente cuando adquiere proporciones agudas, pero les cuesta ver otros aspectos de la violencia que tiene que ver con la falta de reciprocidad, con la sobrecarga cotidiana, con el desprecio a su persona, a su deseo, a su autonomía y a la posibilidad de participar equitativamente en las decisiones fundamentales de la vida familiar. Está debilitada, borrada, la posibilidad de ser reconocidas, valoradas y respetadas en su derecho al tiempo libre, al goce y al placer. Y, por lo tanto, no ven la necesidad y la posibilidad de la responsabilidad compartida, y se resignan y “naturalizan”, el desprecio y el abandono del hombre de las responsabilidades cotidianas, así como el desapego afectivo.

 

El aprendizaje en las capacitaciones es la detección de los abusos cotidianos y la posibilidad de recuperar sus propios recursos afectivos para transformar su queja en una estrategia de negociación y diálogo, cuando se puede y reconocer su posibilidad de poner límites y alejamiento de los abusos, cuando es necesario, enfrentando sus miedos a la desprotección de un hombre, reconociendo su dependencia y sus concepciones de amor romántico devastadoras e insostenibles.

 

Trabajamos con hombres y mujeres en grupos mixtos donde la propia interacción es un aprendizaje. La propuesta para los hombres es la posibilidad de encontrar un lugar propio como individuos fuera de la masculinidad hegemónica. Nos basamos en experiencias de colectivos de hombres que se están replanteando la masculinidad patriarcal. Tratamos de generar un espaciofundado en relaciones de escucha y cooperación, de diálogo e implicación mutua, entre varones y mujeres participantes, proponiendo que los hombres puedan ver otros modos de vivir la masculinidad sin despreciar el compromiso afectivo y las tareas del cuidado. Nos replanteamos el modelo de masculinidad hegemónica, basado en la competencia, el distanciamiento afectivo, el control del otro/a como forma de sostener el micro-poder cotidiano y el lugar privilegiado de autoridad. (Luciano Fabbri, 2012).

 

En los talleres de capacitación invitamos a hombres, como facilitadores del grupo de trabajo, que ayudan a los otros participantes a generar una reflexión crítica sobre sus prácticas posibilitando procesos de cambio personal y colectivo.

 

Población Objetivo

 

Nuestra población objetivo la constituyen los agentes de desarrollo, funcionarios y funcionarias de gobierno, líderes de organizaciones sociales, promotores y promotoras comunitarias que trabajan con las poblaciones en riesgo y personal policial y jurídico. El riesgo de las poblaciones se mide por las condiciones de pobreza y bajos niveles de educación y altos niveles de marginalidad en los territorios y por las actitudes de aceptación de la violencia y la desigualdad de género como algo ”natural”. El factor de riesgo que puede prevenirse con las capacitaciones son esas actitudes de aceptación de la violencia, a través de “desnaturalizar” los abusos y reconstruir, en un accionar colectivo, estrategias de igualdad entre los géneros en la vida de pareja y familia, que se trasladan automáticamente a la vida laboral y comunitaria.

 

Propuesta integral del Enfoque de Democratización familiar

 

El enfoque de democratización familiar promueve procesos de co-responsabilidad entre los

géneros, reconocimiento de la autoridad de las mujeres equitativamente con los hombres. Propone el reconocimiento de los niños y niñas como sujetos de derechos y agentes activos en la toma de decisiones familiares, la transformación del adultismo y el androcentrismo en vínculos de escucha emocional y respeto de mujeres y hombres en sus diferentes roles, de pareja, parentales, de hermandad. Propone el respeto a la diversidad de elecciones sexuales y a las diferentes maneras de organizar familias: desde las (patchwork) familias reconstituidas, transfronterizas, migrantes, con localizaciones transitorias y ambulatorias, familias con parejas que no son co-residentes.

 

También constituyen familias las personas que viven solas y que estableen redes sociales y de parentesco que constituyen estructuras de acogida y protección que reemplazan y cumplen funciones semejantes a las formas tradicionales de organización familiar. Promueve procesos de transformación de los sistemas de autoridad familiares, proponiendo que las políticas públicas reconozcan las nuevas diversidades familiares, en sus legislaciones y en el trabajo de los jueces y las sentencias. En el trabajo jurídico es necesario que el personal esté capacitado para escuchar las voces de las mujeres y los niños y niñas y no desacreditar las denuncias de abuso de las mujeres. El personal judicial y jurídico, debe hacer un trabajo profundo de re-significación de sus conceptos de familia y de género, y apreciar las nuevas formas de feminidad y el desarrollo de nuevas masculinidades para no caer en juicios de valor que reproduzcan la violencia que ya han sufrido las víctimas. Se considera que la democratización familiar en el mundo es un proceso que puede afianzarse a través de políticas y programas que den cabida a estos sistemas de capacitación que no mueven solamente la racionalidad y el pensamiento sino también las subjetividades y los obstáculos emocionales para el cambio.

 

Técnicas de evaluación de los Programas Formativos

– Entrevistas semi-estructuradas, al inicio del proceso formativo y al final para identificar transformación en las representaciones y actitudes de género y autoridad. Se dispone de un guión base que puede modificarse por intereses de la entrevista, aunque manteniéndose el objetivo para el cual fue preparado (Buendía, Berrocal y Olmedo, 2009).

– Otras técnicas de recogida de información utilizadas durante la capacitación como, diarios de campo, representaciones de situaciones familiares durante las clases, relatorías y el auto-diagnóstico de las familias del alumnado.

Metodología de formación

La base pedagógica es la metodología vivencial-participativa del trabajo con grupos. Esta metodología permite el desarrollo de procesos de formación a nivel cognitivo-emocional con la técnica del aprendizaje significativo, donde hombres y mujeres participan en reflexiones colectivas. El aprendizaje significativo integra la información, con las emociones que suscita, y genera cambios en la conducta; este proceso es el que permite una transformación a nivel de las actitudes, y no se queda solo a un nivel racional sino también desarrollando contacto afectivo con las propias emociones de los participantes y las emociones de los demás, para poder identificar y expresar cuáles son los obstáculos emocionales que tienen para el cambio de representaciones sociales de género tradicionales y arraigadas, y proponer re-significaciones de los mandatos de género “naturalizados” en el grupo de aprendizaje.

Modalidades de formación

Manejamos tres modalidades: presenciales, semi-presenciales y virtuales, de tres a cinco módulos de trabajo:

Módulo I. Principios de la Democracia Familiar

Módulo II: Mujeres y Hombres Co-construyendo Relaciones Democráticas.

Módulo III: Niñas y Niños, Jóvenes y Adultas/os Mayores Co-construyendo Relaciones Democráticas.

Módulo IV: Estrategias para la Democratización de las Familias y las relaciones laborales.

Modulo V: Intimidad y Democracia.

 

Resultados Obtenidos

 

1. Instituciones atendidas

 

Desde el año 2000 hemos capacitado a alrededor de 1,500 agentes de desarrollo, profesionales de Universidades, miembros de gobierno y comunidades, miembros de la Suprema Corte Justicia de la Nación (SCJN), y el Consejo de la Judicatura Federal (CJF) y   personal de seguridad pública en 16 estados de México, Ciudad Autónoma de Melilla, España y Ciudad Autónoma de Rosario. Actualmente, estamos comenzando un proceso con la Universdad de Caldas, Colombia y con la Universidad de Buenos Aires, facultad de Derecho. Estos procesos de capacitación se realizaron a través de convenios entre el Instituto Mora y diversas instituciones. En México con las Comisiones de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y del Consejo de la Judicatura Federal, Institutos de la Mujer Estatales y Nacional, Instituto de Desarrollo Social, secretarias estatales y nacional de Educación Pública, las Universidades de Querétaro y del Estado de México, Hospitales de Tlalpan y del Estado de México, y el Programa Nacional de Prevención del Delito (PRONAPRED) y los Subsidios para la Seguridad Municipal (SUBEMUN), en Cuautla, Morelos. En España, con la Universidad de Granada, en Argentina, con la Universidad Nacional de Rosario, y el Observatorio de Género del Poder Judicial Nacional y, en Colombia con la Universidad de Caldas.

 

2. Evaluación de las transformaciones de las representaciones y actitudes de género de los participantes de los procesos de capacitación.

 

El siguiente resumen nos muestra los principales temas de cambio:

 

  • Identificación de violencia en relaciones cotidianas, ya sea con la familia o en las relaciones laborales.
  • Cuestionamiento respecto a mandatos sociales y roles de género, por ejemplo la distribución de actividades domésticas o el cuidado de los hijos, así como el papel de la mujer en cuanto a relegamiento de su autoridad en la familia, y toma de decisiones.
  • Visibilización del carácter sociocultural del género en las mujeres como responsable de la dificultad para expresar y demandar deseos.
  • En los hombres, la desnaturalización de tipos de vínculos violentos entre pares por la construcción sociocultural de la masculinidad, acompañado de la posibilidad de expresar a otro hombre su propia tendencia a la agresión.
  • Aumento de habilidades de las mujeres, tales como la comunicación clara y asertiva y la toma de decisiones, que se vieron reflejadas específicamente en la relación con hijos e hijas y con la pareja.
  • Inclusión de herramientas menos autoritarias de hombres y mujeres, para la relación con hijos e hijas, tales como la negociación, previa escucha hacia los deseos e intereses de los(as) mismos(as).
  • Visibilización de las diferencias no como desigualdad ni acompañada de prejuicios, sino un reconocimiento del otro diferente pero en igualdad de condiciones, con deseos e intereses propios. Esto tanto en el ámbito familiar como laboral.
  • Herramientas discursivas y prácticas para incluir a la familia en prácticas relacionales más democráticas, por ejemplo escucharse mutuamente en igualdad de condiciones entre padres e hijos, negociar las responsabilidades de sus miembros, negociar las actividades que se hacen conjuntamente y generar acuerdos en las parejas.

 

Los(as) participantes refirieron para qué le había servido el diplomado:

 

  • Para reflexionar en torno al concepto y la práctica de la autoridad impositiva, y como consecuencia, ir ensayando nuevas formas ejercerla, por ejemplo, para con hijos e hijas, desde la negociación a partir de escuchar qué les proponen éstos.
  • En relación a miembros específicos de la familia, algunos(as) participantes pudieron, en primera instancia, voltear a ver a sus adultos mayores; una vez que comenzaron a darles importancia, comenzaron a tener hacia ellos una actitud distinta, de respeto y valoración.
  • Abrir temas que, en palabras de una participante, estaban clausurados, particularmente el de la sexualidad, lo cual a su vez tuvo impacto en la comunicación con los hijos, posibilitando un acercamiento generacional.
  • Visibilizar las características de los vínculos que se establecen en pareja, reflexionándolos para, posteriormente, plantearle al otro lo que se desea de la relación. Al respecto, algunas mujeres lograron poder pedirle a la pareja más equidad en las labores domésticas y cuidado de los hijos, al tiempo que pedir reciprocidad en el terreno afectivo y de cuidado mutuo.
  • El tema de la diversidad familiar, es decir, saber que existen diversos tipos de familia aunque la norma social privilegia la familia tradicional madre-padre-hijos(as), permitió a participantes provenientes de otros tipos de familia como la monoparental o reconstituida, descolocarse del término “familia disfuncional”, para poder apreciar a su familia por sus miembros, sus recursos y su tipo de vínculo, y no por su composición en sí misma.
  • Así mismo, en relación al tema de familias, algunos(as) participantes expresaron que el proceso de formación del diplomado será una herramienta valiosa para cuando formen su propia familia, ya sea para relacionarse con la pareja o para cuando se tenga hijos, es decir, que cuentan con herramientas “por adelantado” para construir vínculos familiares más saludables.
  • Mirar la desigualdad que produce la construcción social del género favoreció que muchos(as) participantes pudieran mirarla incluso en el ámbito laboral, lo cual se relaciona también con la sensibilidad que adquirieron para detectar cuando alguna acción es violenta; en este mismo ámbito laboral, algunos(as) lograron visibilizar que la estructura vertical que se da en algunas familias, también se da en el trabajo, por lo que, si se incorporara la estrategia de la participación en lugar de la imposición, el grupo trabajaría de manera más óptima.
  • Para los hombres, el proceso de capacitación había permitido hasta este momento desarrollar empatía con sus parejas, para poder comprenderlas, valorarlas y apoyarlas, lo cual surgió a partir de reflexionar estereotipos de género. Esto permitió también desarrollar una escucha más activa hacia los deseos de su pareja.
  • Para las mujeres, debido a la reflexión en torno al tema de género, aumentó la capacidad de poner límites, de decir “no”, de expresar deseos sin sentir culpa, ni sentir obligación de hacer cosas cuando no lo desean.
  • Para los(as) participantes que tienen hijos(as), el proceso de formación había posibilitado repensar sus formas de educación hacia éstos, para así reconocer aquellas situaciones específicas donde a su parecer, y contrastándolas con las alternativas más democráticas expuestas en el diplomado, habían actuado autoritariamente, negando a sus hijos la posibilidad de expresión, negándose a ellos(as) como padre o madre la posibilidad de escuchar; así mismo, en relación a este ámbito, participantes refieren que no sólo se han quedado en el plano de la identificación, sino que han pasado a la aprehensión de herramientas y estrategias prácticas para no repetir situaciones que han causado malestar a ellos(as) y sus hijos(as).
  • Un aspecto recurrente entre los(as) participantes fue la posibilidad de estar atentos a las relaciones que establecen otras familias que les rodean, para notar cuando hay violencia, exclusiones o injusticias en los vínculos; algunos(as) expresaron que al notarlo, y cuando se trataba de gente cercana, recurrían al diálogo con éstos para contarles la posibilidad de otras formas de relación, aquellas herramientas que a ellos(as) les estaban sirviendo y que tal vez podrían servir para estas otras familias.
  • Los miembros del poder judicial analizaron formas de resolver sentencias con perspectiva de género y realizaron análisis críticos de sentencias en las que no habían las herramientas de familia e igualdad de género que tienen actualmente.

 

Bibliografía

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  • Schmukler, Beatriz, Muriedas Pilar y Barquet Mercedes, Morales, Maria Esther y Hasson, Michelle K. Propuestas para una agenda de equidad de género 2008-2015 en las políticas de cooperación internacional y desarrollo de México”, En: Construyendo los Temas Clave de la Cooperación Internacional para el Desarrollo en México, Beatriz Schmukler, Citlali Ayala, Gabriela Sánchez, coord., MIGUEL ANGEL PORRUA-MORA, México 2008
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[1] http://www.unwomen.org/en/news/in-focus/end-violence-against-women, 2013

OMS http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2013/violence_against_women_20130620/e s/

 

 

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